2007.11.14 16.24
- cortesía de Marcela
aca es de tarde, son las 16.05. estoy en casa. tengo la mano derecha helada y la izquierda caliente. no sé por qué tengo las manos heladas en este último tiempo. recordé que tenía que hacer algo, eso del certificado de soltería, o no. no recuerdo bien qué tengo que hacer. hay cosas que guardar aún. tengo que dejar todo listo para guardar este fin de semana, porque ya me voy a curicó. no tengo nada que decir. ultimamente me sucede eso muy a menudo. es penca decir cosas cuando uno realmente no tiene nada que decir, es penca escribir correos cuando uno no tiene nada que decir. por qué no tengo nada que decir? no sé por qué no tengo nada que decir. nada que decir, nada que escribir, nada que hacer. estoy escuchando eso de la opera ahora con el bajo grabado. suena bastante bien, aún hay cosas que hacer, de eso, pero no me siento con ganas, o no tengo ideas. estoy como un palo seco, o como un carbón quemado. es raro que no tenga ideas, me siento extraño sin cosas "nuevas" que hacer. no sé qué me pasa. siempre estoy haciendo algo, al menos eso me dicen, que siempre estoy creando, moviendome. y sé que tengo cosas que hacer aún, pero por alguna extraña razón no quiero. ahora me acuerdo que tengo que ver lo del prólogo del diccionario. quizá haga eso esta tarde. tengo que revisar mi documentacion de papeles que debo llevar, no estoy seguro de eso del certificado de soltería. tengo que ir a la oficina a dejar el cargador del celular, a buscar el finiquito de trabajo mío, dejé mi copia allá, soy un huevón. te extraño, o te tengo, no sé. me siento raro, no sé qué tengo. tengo ganas de ir, de que los cambios terminen, supongo, de estar quieto, de no hacer nada, de no tener nada que hacer, de tener muchas cosas que hacer y no tener nada que pensar, de tener mucho que pensar y mucho que hacer, de tener algo que tengo y no me doy cuenta. tengo ganas de no tener nada, de tenerlo todo y de no querer, de botar las joyas a la basura y jugar un juego de mesa, de construir un hogar de naipes y esperar por un tsunami, de comprarme un algodón de azucar y rezar por un huracán, tengo ganas de un alivión de chocolate y seicientas familias desauciadas, tengo un bolso de ropa que hice hace dos semanas, mi guitarra, mi pasaje, mi pasaporte, mis papeles y no sé que más. tengo la inconciencia de que alguien me espera y de que alguien me extraña. tengo muchas cosas que hacer, soy un buen ciudadano, pago mis impuestos y me someto con la cola entre las piernas, tengo el olvido de que no tengo cola, soy un perdedor, un amigo, un padre y un viajero con un destino en medio del camino. soy un montón de cajas embaladas en casas de amigos y familiares, soy lo que dejo y lo que encuentro, soy lo que viví y lo que viviré, tengo dos ojos y tengo un pasado y un futuro y heridas pasadas y heridas futuras. tengo una sonrisa y la esperanza de que algún día moriré, tengo que cumplir con mi deber de mortal y terminar de vivir en algún momento. tengo miedo, y tengo la certeza de que eso no importa, no sé que tengo, últimamente no sé que tengo, qué soy.