Dolía como si fuera el futuro que vino de pronto a cargar todos los errores que jamás cometí sobre mis hombros. Pero ya lo sabes, esto es conocido para mi, para nosotros. Pasó antes, esta pasando ahora, y seguirá pasando hasta el día en que la entelequia de la existencia realice su cometido. No hay vida que haya nacido para perpetuarse, no hay amor que haya nacido para perpetuarse, es invetibale el devenir hacia el olvido, hacia la destrucción, hacia la muerte.
Lo supimos desde la primera mirada. Tu y yo somos solo dos fantasmas temerosos que se cobijaron bajo el mismo árbol hasta que pasara el temporal. Quizá nos aburrimos antes de que los rayos incendiaran el hoy para convertilo en cenizas, quizá todo lo que resta de nosotros es sangre y oscuridad, miedo y verdad, furia y ternura. Y es con esta última con la que das el golpe de gracia, tu sonrisa, tus pechos y mi voluntad de perderme. Hoy ya no soy yo, hoy ya no soy lo que conociste y hoy ya no soy lo que debería ser. Hoy ya no soy bestia, ya no soy puerco ni lobo ni tiburón, hoy ya no soy ángel y no soy piedra y no soy vida. Hoy no soy tu amor y sé que no estarás detrás del teléfono cuando éste suene con dolor. Recuerdo tus palabras, y las guardaré como el último tesoro que me regalaste antes de morir: "si te vuelvo a llamar me corto el dedo."
- Gracias a Liliana.

4 comentarios:
El amor, decía un amigo, es el único elemento abstracto que hace de la mujer un insensato ser, pese a su reconocida superioridad intelectual frente al hombre. Aveces, no sólo es un dedo. Buen relato, diseñado dentro de la belleza depresiva de un constante engaño.
me encanto el relato!!! :9
-Te llamó?
...en todo caso, si un dedo, no puedes tocar la guitarra muy bien que digamos...
Me fascina como escribes.. casi siempre...
La muy tonta no sabe lo que se perdió!
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